Durante varios siglos después de la caída de la dinastía Han (222 d.C.) la historia de China presenta una serie de golpes de estado violentos y sangrientos, uno tras otro. Los hombres de ejército conspiraban para asesinar al emperador, para luego reemplazarlo por un fuerte general y colocarlo en el tono del dragón. El general iniciaba nueva dinastía y se hacía coronar emperador. Para asegurar su supervivencia, asesinaba a los generales que lo habían acompañado en el golpe. Algunos años más tarde, sin embargo, el modelo volvió a repetirse: los generales se levantaban y asesinaban al emperador. Ser emperador de China significaba estar solo, rodeado por una jauría de enemigos. Era la posición de menos poder y seguridad que existía.
En el año 959 d.C., el general Chao K’uang-Yin se convirtió en el emperador Sung. Tenía plena conciencia de que era probable que tarde o temprano lo asesinaran.
Sung ideó un nuevo plan.
Estrategias para lidiar con amenazas.
Confianza y desconfianza.
Estar alerta, ser consciente y análitico.
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EmotionMe El podcast de Pedro Vivar
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