En la década de los 60 después de una vida dedicada al entrenamiento y al deporte y en lo más alto de su carrera deportiva hasta el momento, Rubin “Hurricane” Carter fue acusado injustamente de un crimen espantoso: un triple homicidio.
Declarado culpable inmerecidamente fue llevado a prisión donde ataviado con un traje a medida, un reloj de oro y un anillo de diamante pidió hablar con el director.
Quería trasladarle un mensaje, de la manera memorable que aún se recuerda.
Jamás renunciaría a lo último que le quedaba: él mismo: “Sé que usted no tuvo nada que ver con la injusticia que me ha traído a la cárcel, así que estoy dispuesto a permanecer aquí hasta el final. Pero por ningún motivo permitiré que se me trate como prisionero, porque no soy y nunca seré una persona indefensa”.
Podría haberse venido abajo, las injusticias, pesan, la falta de libertades más aún.
Carter no renunció a lo último que le quedaba: su voluntad, su actitud, sus decisiones, sus pensamientos. Si, podría estar en prisión, incluso en celdas de aislamiento semanas enteras, pero aseguró, que aún era capaz de decidir, que no podrían arrebatarle su voluntad.
Su legado inspiró millones de personas, influencias como Bob Dylan le dedicaron canciones, y lo más importante, su mensaje nos llega hoy. No pidió un juicio para que le indemnizaran, ni una disculpa del tribunal, para él eso implicaría que perdió su vida encerrado, y él se negó a verlo de esa manera.
“Donde no falta voluntad siempre hay un camino”
Cómo lidiar con las injusticias.
Forjar tu carácter pese a las circunstancias que vivimos.
Actitud, voluntad y capacidad de decisión.
Gestión emocional en circunstancias adversas.
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