Los seres humanos nos sentimos impulsados por naturaleza a compararnos unos con otros. Medimos en todo momento el estatus de los demás, el nivel de respeto y atención que reciben, ya decimos cualquier diferencia entre lo que nosotros tenemos y lo que ellos tienen. Algunos, esta necesidad de comparar decirte de acicate para destacar en su trabajo.
En otros se convierte en una envidia profunda, sentimientos de inferioridad y frustración que desembocan en el tac es furtivos y sabotaje.
Nadie admite que actúa por envidia.
Reconoce las primeras advertencias: efusivos y desproporcionados elogios y muestras de amistad, sutiles puyas contra ti bajo la apariencia de un humor inofensivo, aparente molestia a causa de tu éxito.
Todo esto tiene más probabilidades de asomar entre amigos o colegas. Aprende a desviar la envidia distrayendo la atención. Desarrolla tu autoestima con base en estándares internos no en comparaciones incesantes.
Si tienes éxito, aquellos en tu campo con aspiraciones similares, pero aún en ascenso, sentirán envidia, debes ser razonablemente tolerante al respecto, porque si la situación fuera la contraria, es muy probable que sintieras lo mismo, no te tomes tan personalmente sus elogios timoratos y críticas veladas, pero ten presente que, entre algunos de sus compañeros, la envidia podría volverse activa y peligrosa.
Gestión de la atención.
Desarrollando la Autoestima.
Peligros y consecuencias de la Envidia.
Apariencia Vs Esencia.
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